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Abreviar palabras en la Red no amenaza el lenguaje

Ntp, CM, Grcs, CC, Tmb, X2, Xq, Q, PK, Bn, HDB y DTB son algunas palabras de la nueva escritura usada en las comunicaciones en el ciberespacio, que es utilizada mayormente en redes sociales, generalmente de mensajería instantánea, tanto por jóvenes como adultos, como parte de su identidad digital.

Contrario a lo que algunos pudieran pensar, el investigador Alejandro Gómez Camacho, profesor de la Universidad de Sevilla, afirma que este nuevo género de escritura digital no constituye una amenaza a la norma culta académica, ni debe ser censurada.

La generalización de la comunicación a través de internet y de los dispositivos de telefonía móvil ha supuesto un inesperado auge de la escritura y de la lectura, señala, surgiendo un nuevo tipo de escritura, con una ortografía alternativa, que se caracteriza por una discrepancia intencionada de la norma académica culta.

Gómez Camacho, quien llamó a esta forma de comunicación “escritura disortográfica”, indica que no se trata en absoluto de textos que nacen del desconocimiento o el desprecio de la norma culta del español; por el contrario, ya que en muchas ocasiones los escriben hablantes competentes que reservan la escritura tradicional para determinados géneros textuales.

Incluso, agrega, constituye “una excelente oportunidad para que los adolescentes que cursan secundaria, reflexionen sobre la norma culta del español y adquieran destreza ortográfica que se presupone a los hablantes competentes”.

Este fenómeno, indica, ha revitalizado la escritura, aunque este tipo de expresiones sean más próximas a la comunicación oral, informal y efímera.

La escritura que utiliza Internet como canal de transmisión, afirma, se debate inexorablemente entre el empleo de la norma culta, que caracteriza los textos formales y el uso de la escritura disortográfica.

Gómez Camacho revela que, tras este tipo de escritura, subyace el hecho de que la información que publica el escritor en la red social, tiene una intencionalidad muy concreta: obtener la aceptación de los lectores y amigos.

El carácter íntimo y personal de estos textos, dice, favorece la utilización de elementos no verbales y multimodales, así como rasgos disortográficos moderados en el uso de las mayúsculas, los signos de puntuación, acortamiento de las palabras por apócope, la atildación, que no llegan a constituir una alternativa a la norma ortográfica culta, sino una compleción de la misma en una nueva situación comunicativa.

“No se trata, por tanto, de escribir en una forma distinta, sino de añadir a la escritura nuevos elementos que la hacen más significativa para el lector; al tiempo que aportan elementos sobre la identidad y el estado de ánimo de quien la escribe”, añade.

Esta escritura disortográfica en las redes sociales es un fenómeno que, limitado a su ámbito, debe entenderse como una característica de los nuevos procesos de escritura y no como un problema de cultura o aprendizaje.

Por el contrario, la aparición de textos escritos en diversos registros textuales, que requieren diferentes normas escritas.

Este tipo de escritura, indica, ayuda a obtener competencias comunicativas, por lo que “no tiene sentido una censura generalizada de la escritura disortográfica en determinados géneros textuales de comunicación electrónica, como simples faltas de ortografía”.

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