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Crónica del primer acto oficial del nuevo Rector

Las últimas nubes del huracán Patricia tenían días de haber desaparecido en las llanuras del Valle de Texas, por esa razón el sol lucía esplendoroso y sus rayos luchaban por iluminar todo, como si se tratara de eliminar todo vestigio de la existencia de las sombras sobre la tierra.

Sin embargo la mañana era fresca. Era una de esas típicas mañanas de octubre en que apetece tomar café, sin importar que el corazón lata a niveles de taquicardia y la hiperactividad te deje sin descanso a lo largo del día.

Era 29 de octubre y en la Facultad de Psicología los árboles inmensos dejaban caer sus hojas una a una, a cuenta gotas, nostálgicos, resistiéndose a enfrentar su destino que en ese momento aparecía con rostro de otoño.

Poco antes de las 10:30 la quietud verde que distingue a esa escuela se vio interrumpida por decenas de automóviles que abarrotaron el estacionamiento, como si se tratara de abejas en colmena al inicio de un día de trabajo.

Desde una día antes, la actividad se había incrementado al interior. El doctor Álvaro Antonio Ascary Aguillón Ramírez, tomaría protesta como nuevo director y los encargados de logística probaban equipos de sonidos, enlistaban turnos de aparición y de uso de la palabra, ponían nombres a los asientos de la mesa principal, mientras el maestro de ceremonias afinaba entonaciones al pronunciar el nombre de los invitados.

Por eso esa mañana de jueves nadie extrañó el llegar de maestros, directores de escuelas, directores y secretarios de la administración central de la UANL, funcionarios broncos, ni la visita de familiares del director entrante ni del saliente.

La maestra Carmen del Rosario de la Fuente, nueva secretaria general de la Universidad, fue de las primeras en llegar, también el líder del STUANL, Félix Martínez y por supuesto los miembros de la Junta de Gobierno.

En el auditorio todo era bullicio, las alumnas de la mesa directiva tomaron su lugar, los directores de escuelas el suyo, los funcionarios de gobierno y de la UANL se asentaron en la fila principal y no faltó quien defendiera su espacio.

-Oiga ese lugar es de los subdirectores.

Extrañamente –por esas cosas que sólo los logísticos saben- el Rector Rogelio Garza Rivera llegó en automóvil blanco, un vehículo de esos de gran potencia que generalmente utiliza el equipo de seguridad.

Fue recibido por el Director Peña Moreno y su familia y por el director entrante Aguillón Ramírez, hubo abrazos, saludos efusivos, felicitaciones mutuas y sonrisas de afecto.

En el ejercicio de lo que los logísticos llaman “ajuste de tiempo”, el Rector y sus compañeros funcionarios estuvieron por unos minutos en el sala de juntas de la dirección, hablando de unas cosas y de otras.

Poco después propios y extraños caminaron rumbo al auditorio. Hubo las presentaciones protocolarias. El presidente de la junta de Gobierno, Doctor José Santos García Alvarado, tomó la protesta al nuevo director, siendo ésta la primera vez en lo que va de su liderazgo en ese organismo colegiado.

Después el doctor Aguillón Ramírez recibió del Rector la colocación de la medalla Venera, ritual universitario que lo coloca como miembro activo del Consejo Universitario, con sus obligaciones y derechos.

Al tomar la palabra el nuevo director habló de fortalecer la calidad educativa desde licenciatura a posgrado, consolidar los cuerpos académicos, acrecentar la internacionalización de la FaPsi y ampliar las actividades deportivas y culturales.

Al hacer uso de la palabra el Rector actuó distinto, menos formal que ellos y a su antecesor en la rectoría. También era su primer evento oficial y su primera toma de protesta. Habló en plan de cuates, de amigos que tienen tiempo de no verse y que se alegran del reencuentro.

Describió en una breve línea del tiempo su inicio como estudiante, su dedicación a la cátedra, su estancia en la dirección de la FIME, en la secretaria general y ahora su designación como rector.

Reconoció “a mi querido amigo director saliente, Armando Peña Moreno compañero de muchas batallas en el Consejo Universitario”.

Es un honor –dijo- realizar su primer acto oficial en esta prestigiada Facultad. Hizo un recorrido por la trayectoria histórica de la escuela felicitando a la comunidad académica y administrativa, pero sobre todo a los ex directores por los grandes logros.

Al nuevo director le expresó que cuenta con todo el apoyo de la rectoría para avanzar en los programas y proyectos, para afrontar los retos que el entorno actual exige.

Luego de dar un repaso a su plan de trabajo, señaló que “los universitarios vamos por más logros, a consolidar lo alcanzado, debemos crecer en calidad, en apoyo a estudiantes y profesores, debemos crecer en investigación pertinente y de impacto, en acreditaciones y certificaciones, debemos crecer en infraestructura, en presencia regional y en cobertura mediante la mayor utilización de las tecnologías de la información.

Juntos consolidaremos a la Autónoma de Nuevo León como una institución de educación superior que centra sus esfuerzos en el acceso, la equidad, la inclusión, la calidad con un enfoque de aprendizaje a lo largo de toda la vida, de esta manera recibiremos a muchos jóvenes con sueños, anhelos y aspiraciones. Nosotros los transformaremos en profesionistas competentes, socialmente competentes, porque somos una universidad que educa para transformar y que se transforma para educar”.

El nuevo director – al terminar el evento social- se perdió en un mar de abrazos y felicitaciones, el saliente –ante un foto suya en la galería de ex directores- recibía de sus maestros las felicitaciones a su gestión.

El rector enfiló sus pasos al estacionamiento, iba a tomar la protesta al nuevo liderazgo de la Prepa 20 en Villa de Santiago.

El doctor Juan Manuel Alcocer, secretario académico de la UANL, se ofreció a llevarlo.

El rector dejó el potente carro del equipo de seguridad y segundos después abandonó las instalaciones de la Facultad de Psicología.

“Es un Rector distinto, más raza, su discurso se centra en el contexto, en lo que vive en ese momento –que está ante el micrófono- , bromea, convive con su auditorio”, dijo el profesor Jorge Vázquez.

El reloj marcaba las 12:15, el sol estaba en su cenit no había sombras ni nubarrones en el cielo.

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