Reportajes

Desatan alumnos de la UANL ‘Guerra de Facultades’

Milade Téllez

Fue sencillo encontrarlos. Tras el gigantesco ventanal de la casi vacía cafetería de la Facultad de Veterinaria, Javier, Carlos y Alberto, creadores digitales, revelarían su identidad públicamente por primera vez.

El caluroso traslado desde el comedor estudiantil hacia la biblioteca central del Campus de Ciencias Agropecuarias de la UANL –lugar donde se realizaría la entrevista previamente acordada– fue suficiente para “romper” el hielo o más bien derretirlo, el intenso calor y el fatídico sol nos hacían fruncir el ceño.

–Más de 70 mil seguidores, 4 mil likes promedio por publicación. Una locura, ¿no?

–Pues la verdad sí, no creíamos llegar a tanto.

Licenciados contra Ingenieros. Ingenieros contra Licenciados. FIME versus FACPYA. Desde hace unos meses, una página de Facebook ha desatado una divertida “lucha” de egos entre las facultades y carreras de la UANL, ellos la llaman Guerra de Facultades.

Empezó en noviembre de 2013, pero no fue hasta en abril de este año cuando la página empezó a despuntar en seguidores: 70 mil y contando. Frases, memes, fotomontajes, todo vale para pasar un rato divertido y reírte de los clichés y estereotipos que “identifican” a quienes estudian en las diferentes escuelas de la Universidad.

“No hay nada más fácil que el Kinder, excepto FACPYA, en FACPYA todos pueden”, reza una imagen dividida por dos fotografías: en la parte superior se muestra a un grupo de niños en lo que parece ser un salón de clases y, en la parte inferior, una instantánea del frontis de dicha facultad. Esta publicación superó los 7 mil 400 likes, mil 50 shares y 550 comments.

Guerra de Facultades, es hasta el momento, la segunda página con mayor número de seguidores en la comunidad universitaria, sólo por debajo del Facebook oficial de la UANL, quien los supera por 20 mil.

Polémica, enojos y muchas risas, ha causado esta página desde su creación. Algunos la tildan de generadora de Cyberbullying, otros, mejor se ríen.

“Eh, tírenle en buen o mal plan a FAEN (Facultad de Enfermería), sí existimos”, se puede leer en una imagen subida por los administradores proveniente de un mensaje privado. Nadie se quiere quedar fuera de las burlas.

Compartir su pasión por la ciencia, hizo que el destino uniera a Javier Zúñiga, Carlos Villarreal y Alberto Esquivel en la Facultad de Agronomía, hace aproximadamente seis semestres. Desde que se conocieron, comentan, se llevaron muy bien. Quizá fue ese el motivo por el que Javier –creador de la página–, invitó a sus dos amigos a administrar juntos Guerra de Facultades.

Estamos ya en el segundo piso de la biblioteca especializada en ciencias agropecuarias. Los tres visten de negro. Da la impresión que se han puesto de acuerdo para salir “uniformados” en las fotografías. Es la primera vez que los entrevistan.

Javier pone su iPhone color azul sobre la mesa cuadrada en la que nos encontramos. Alrededor hay pocos alumnos. Nadie sospecha que estoy conversando con los creadores del que quizá sea en la entidad, el fenómeno digital más famoso hecho por estudiantes.

–Entiendo muy bien que algunos memes pueden resultar molestos para quien los ve, pero, ¿Hasta dónde puede llegar una publicación? ¿Hay un límite definido?, pregunto.

– ¡Claro! No ponemos cosas groseras. No hay lugar para palabras altisonantes.

“Se trata de divertirse”, aseguran, “no de ofender”. Es por eso que decenas de cientos de mensajes privados que llegan semanalmente a la bandeja de la página, son descartados. Me dicen que no todos los memes que les comparten sus usuarios son publicables, tienen claro que no se trata de agredir.

“Cuando comenzó la página y teníamos menos seguidores, nos poníamos a leer uno a uno los inbox que nos llegaban, ahora ya no podemos, son muchos los que llegan al día, y a la semana, ni se diga”, dice Carlos Villarreal.

Es probable que la primera vez que visites Guerra de Facultades en Facebook, pienses que está administrada por personas sin quehacer, sin embargo, es todo lo contrario. Javier, Carlos y Alberto, mantienen activa esta página sólo en sus ratos libres, pues aseguran que su carrera –Ingeniería en Biotecnología– no es nada sencilla. Es tal vez su forma de liberar el estrés, un mero hobby.

“¡Los futuros científicos que van a cambiar al mundo!” Escucho esta frase a mi espalda. Giro la cabeza. Ellos ríen nerviosamente. Detrás de mi ha pasado uno de los maestros de estos tres amigos. “Son queridos en la facultad, por lo que se ve” les digo, ellos afirman apenados.

Adiós al misterio

“Me cae que estos vatos son de Fime, nunka les tiran a ellos”, se lee con faltas de ortografía este comentario bajo una publicación.

Algunos de los seguidores de Guerra de Facultades hacen sus apuestas para adivinar en qué facultad estudian los administradores. Unos aseguran que son “fimeños” –porque casi no se publican memes sobre FIME–, otros dicen que son “facpyanos”, pues argumentan que les divierten hacer bromas sobre su propia facultad.

Quizá nunca nadie imaginó que los tres amigos que administran en sus ratos libres la página de Facebook más famosa entre los universitarios, estudian Biotecnología. Quizá porque el Campus en el que se encuentra su facultad, no es el más popular de todos, o porque el antecedente de páginas de Facebook que han conseguido miles de seguidores, lo tiene FIME.

En un secreto a voces se ha convertido la identidad de los administradores de Guerra de Facultades. Sólo pocos –los verdaderamente cercanos­– estaban enterados de quién o quiénes estaban detrás de esta novedosa página.

Carlos comenta que su hermana –quien también estudió en la Facultad de Agronomía– es la única de su familia que sabe que es administrador. Javier dice que le contó solamente a sus tíos, los cuales también disfrutan de la ocurrencia de los universitarios.

Salimos de la biblioteca y nos dirigimos a los laboratorios ubicados en la segunda planta de la Facultad. Mientras caminamos, Javier me cuenta que hay desde compañeros de clase hasta trabajadores de la institución, que comparten los memes que ellos publican. Dice que le gusta guardar el anonimato y ver que personas de su misma escuela interactúan en su página sin saber quién está detrás de ella.

“No hemos recibido críticas de la gente. La verdad no tenemos ninguna mala intención, sólo lo hacemos para que los demás se diviertan y pasen un rato agradable”, asegura.

Le pregunto si tiene listos los memes que publicaría ese día. De su bolsillo del pantalón saca su iPhone e ingresa a la aplicación Fotos. “Mira, éste nos lo mandaron por inbox, ahorita lo voy a subir”. La imagen recrea con una escena de la película “Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte”, un típico diálogo entre un padre y su hijo a final de semestre. El meme figura un castigo por dejar cuatro materias en “segundas”. Más tarde, está publicación sería compartida más de 300 veces y alcanzaría 3 mil 800 likes.

Javier me deja mirar el apartado de estadísticas de la página. Según las métricas de Facebook, cada publicación tiene un alcance superior a 275 mil vistas, es decir, 275 mil personas que pueden tener acceso a un meme o frase que sea publicada, cifra que duplica la población estudiantil de la UANL.

Dicen No a la publicidad

La cantidad de seguidores e interacciones que ha logrado conseguir Guerra de Facultades en tan poco tiempo, no sólo ha impresionado a la comunidad universitaria. Dueños de negocios como bares y restaurantes, han hecho contacto con los futuros biotecnólogos para contratar espacios publicitarios, sin embargo, esto no es algo que les interese.

“Nos han hablado bares y antros para que les demos publicidad en Facebook. Incluso, nos han dicho que podemos llegar a algún acuerdo para que no paguemos consumo cuando lleguemos a ir a esos lugares”, relata Alberto Esquivel.

“Otros en su lugar aceptarían esas ofertas, ¿Por qué no lo consideran?”, pregunto. Javier voltea a ver a sus amigos. Los tres coinciden en la misma respuesta: “no queremos sacar beneficio de la página, no queremos sacar dinero, sólo queremos divertirnos”.

Debo confesarlo: al llegar pensé encontrarme a los típicos burlones de clase, esos con los que nadie quiere lidiar. Sin embargo, Javier, Carlos y Alberto, cuentan con la simpatía de sus maestros y, sus promedios hablan por si mismos. De hecho, durante la entrevista, me han confesado sus apuestas por mantener altos sus promedios.

“Ellos compiten a cada rato”, dice Javier señalando a Carlos y a Alberto. “El que saque el promedio más bajo de los tres, paga el almuerzo”, relata entre risas.

Entramos en un laboratorio para realizar la sesión fotográfica. Alberto y sus compañeros posan ante la cámara de la fotógrafa Milade Téllez.

Han pasado cinco minutos después de las tres de la tarde, hora en que Alberto comenzaría su primera clase de verano.

El tiempo apremia, después de un “disparo digital” y de que su imagen queda almacenada en el dispositivo, la disciplina que caracteriza a los ingenieros se apodera de él, que apurado toma su saco, su mochila, agradece la entrevista y sale corriendo a su salón.

El sol se lleva las sobras de esa tarde, nosotros la identidad de los creadores de “Guerra de Facultades”.

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