Cuento

El amor que perdí una noche de hallowen

Autor: Axel Eduardo Castro Violante / cuento

Era la noche más esperada de todas, halloween. El único día del año donde se puede ser lo que se quiera ser. Pero para los dulces, aquellos tan anhelados placeres para el paladar es otra historia. Los dulces viven su peor pesadilla este día, ellos son aterrorizados por monstruos despiadados y hambrientos de los cuales deben esconderse.

En la vieja casa de la esquina de la calle 29, había un animado y simpático caramelo de sabor naranja. Él ya estaba cansado de pasar la noche de brujas escondido, sólo y aburrido. Pero este halloween, caramelo quería que las cosas fueran diferentes, por eso decidió hacer una fiesta e invitar a todos sus dulces amigos. “Así todos podemos escondernos juntos y divertirnos un poco” pensó caramelo.

Él decidió que el lugar indicado para hacer la fiesta era una vieja caja escondida en la alacena. Entonces caramelo llamó a su amigo chicle para que la ayudara a organizar y decorar la caja. “¿Estás seguro que éste es un buen lugar?” preguntó chicle. “Sí, es perfecto, así vendrá la bella mentita y bailaremos toda la noche y le diré lo mucho que me gusta” contestó caramelo. Chicle dijo: “Sabía que estabas haciendo todo esto para impresionar a mentita, ¿no tienes miedo que nos encuentren?”. “Tranquilo, no pasará nada malo” replicó caramelo.

A la fiesta llegaron gomita, paleta, mazapán, galleta, malvavisco, barra de chocolate y mentita. Apenas empezaba la noche de brujas y todos los dulces bailaron y cantaron hasta que se cansaron. Pero caramelo no se atrevía a acercarse a mentita, porque tenía miedo que lo rechazara. Después de mucha insistencia de sus amigos chicle, galleta y malvavisco, caramelo tuvo el valor de acercarse a mentita.

Fue entonces cuando una mano abrió la caja y comenzó a llevarse a todos los dulces, caramelo se asustó y corrió a esconderse con chicle y galleta pero fue muy tarde para sus otros amigos. “¡Se llevó a mentita!” exclamó caramelo. “Tenemos que hacer algo” dijo chicle. “Pero si salimos nos encontrarán y nos comerán” dijo asustada galleta. Pero caramelo se dio cuenta del error que había cometido. Y decidió ir a buscar a sus amigos.

Finalmente después de mucho discutir, convenció a sus dos amigos de ir por los otros dulces. “¿Pero dónde están los otros dulces?” preguntó chicle. A lo que respondió caramelo: “Sólo pueden estar en un lugar…el tazón de dulces junto a la puerta” dijo nerviosa galleta. “Primero debemos ir a la cocina, luego pasar por el comedor, después atravesar la sala, y ahí encontraremos el tazón junto a la puerta” dijo chicle.

Así fue como estos tres dulces valientes se aventuraron a encontrar a los demás. Al llegar a la cocina, los amigos se movieron con cautela para no despertar a un gato que dormía sin preocupación. La cocina era un lugar temible, se sentía un calor abrasador y había toda clase de pequeñas bestias esperando a atraparte. Mientras caminaban vieron a paleta tirada ahí, debilitada por el asfixiante calor y la rescataron. Los amigos estaban a punto de ser sometidos por el calor. Pero a lo lejos vieron que mazapán fue atrapado por una rata que estaba a punto de devorarlo. Entonces chicle tuvo la idea de despertar al gato para que fuera, atacara la rata y pudieran salvar a mazapán.

Después de rescatarlo subieron rápido todos a la mesa del comedor. Fue en este momento que vieron a gomita debajo de la mesa rodeado por gusanos y basura. Los amigos

no sabían cómo ayudarlo pero a chicle se le ocurrió que debían pasarle una soga a gomita y ayudarlo a subir a la mesa. Mientras gomita subía, unas moscas tomaron a galleta y la dejaron caer al piso.El resto de los dulces se vio obligado a seguir su camino y esconderse de las moscas. Así es como llegaron a la sala, donde encontraron a chocolate y vieron que una parte de él fue aplastada por una rueda de un auto de juguete. Los dulces, entre todos deciden ayudarlo y llevarlo con ellos para curarlo. Antes de llegar al tazón de dulces de la puerta, los amigos oyeron a alguien pidiendo ayuda desde una hielera. Dentro se encontraba malvavisco que cayó ahí en lugar de llegar al tazón. Entonces los héroes lo sacaron de ahí. Después de un arduo camino y muchos peligros, gomita dijo: “Oye caramelo, creo que deberíamos regresar, hay muchos heridos, debemos volver para recuperarnos”. Caramelo respondió: “Yo no puedo dejar a mentita, ustedes váyanse si quieren”. “Y yo no dejaré que vayas sólo” dijo chicle. Así fue como los otros dulces regresaron y caramelo y chicle siguieron en el rescate de mentita. Unos pasos más adelante los dos dulces llegaron al tazón que estaba casi vacío. Sólo estaba mentita escondida debajo de unas viejas envolturas. Mentita abrazó a caramelo y le dijo: “Fue horrible, se llevaron a todos los demás dulces, gracias por venir a rescatarme”. “Yo no podría dejarte aquí, me gustaste desde el primer momento que te vi” dijo nervioso caramelo. Mentita no había dicho nada aun cuando fue tomada por uno de los niños y metida a un frasco. Caramelo aterrorizado volteó hacia atrás para ver a chicle, pero sólo vio su envoltura. Derrotado y devastado, caramelo escapó y regresó a la caja, pero sólo vio el lugar hecho un desastre y envolturas por todos lados. Caramelo no ha salido de su escondite desde esa noche y siempre le advierte a los nuevos dulces de los peligros de la noche de halloween.

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