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Impacta a organizaciones deficiencias en Inteligencia emocional

La casi inexistente formación de directivos en el desarrollo de habilidades para mejorar la inteligencia emocional, está afectando la eficiencia de las organizaciones, afirmó el investigador Álvaro Ascary Aguillón Ramírez.

Doctor por la Yorker University, el catedrático de la Facultad de Psicología de la UANL, realizó una profunda investigación entrevistando a unos doscientos directivos de organizaciones educativas y hospitalarias tanto en México como en Argentina.

La investigación midió el coeficiente emocional y el coeficiente social en los directivos, encontrando que hace falta una mejor inteligencia emocional y social en esos mandos organizacionales.

En el aspecto intrapersonal se analizaron los factores esenciales para el desempeño del directivo, como son la automotivación, el autocontrol emocional, y en la dimensión interpersonal fueron analizados la empatía y el manejo de las relaciones sociales.

El promedio general fue de 78%, indicó, lo que refleja que hace falta una mejor inteligencia emocional y social a los directivos.

Particularmente la habilidad que salió más baja fue el control emocional, señaló, pues el promedio fue de un 58%, siendo relevante que esto afecta por igual a hombres y mujeres.

El control emocional es vital para cualquier líder porque impacta al liderazgo, a la motivación, a un buen manejo en los estilos de conflicto, al clima y cultura laboral, y al bienestar psicológico y laboral del individuo.

“Hoy la demanda de las organizaciones (a los directivos) no sólo es el manejo de números, sino el interactuar con los humanos y el interactuar con el talento humano tienes que socializar. Estamos hablando de relaciones formales e informales, vitales para cualquier organización”, expresó.

Uno de los grandes retos, es que los líderes sean transformacionales, porque se dan casos, indicó, de directivos que les cuesta interactuar con los demás.

Las causas que originan este tipo de situaciones, dijo, tienen que ver con falta de habilidades para el manejo efectivo del estrés y la ausencia de formación y capacitación en inteligencia emocional y social.

“Simplemente cuando se les preguntaba si habían tenido alguna formación, alguna capacitación sobre inteligencia emocional o social, el 98% dijo que no. Sin embargo encontramos que sí se le habían dado otros temas con sentido humanizante, lo que refleja que en este tipo de organizaciones se les dio a sus líderes un desarrollo mas centrado en los procedimientos, manejo de normas y cuestiones administrativas. La conclusión es que hace falta desarrollar habilidades con un sentido más humano y psicológico”, comentó.

A la Unidad de Vinculación de la Facultad de Psicología – de la que Aguillón Ramírez es responsables- acuden organizaciones solicitando apoyo para vencer ciertos obstáculos que tienen que ver con el manejo de la inteligencia emocional de sus directivos o personal en general.

“Hemos visto casos de empresas con supervisores que dominan muy bien todo lo técnico, lo del puesto. Nos dicen que manejan muy bien las herramientas, pero no saben manejar al personal, tienen conflictos, no hacen equipo, son bruscos para pedir las cosas”.

A través de la psicología y sus diferentes enfoques, pues ayudar al bienestar psicológico y laboral de las personas, servir en el desarrollo de habilidades para la mejora de los coeficientes de control emocional y social para que su plan de vida y carrera sea más digno.

Los resultados de la investigación, señaló, invita dentro del marco de la psicología a establecer estrategias acompañadas de líneas de acción, al desarrollo de programas que fortalezcan la inteligencia social y emocional tanto de directivos como en el personal en general de las organizaciones en sus diferentes giros.

“Ir de la prevención a la intervención, hay un escenario que dice ocupamos de Psicología. Claro que debe haber un diagnóstico, como ya se dio con esta investigación y (al final) una evaluación”.

La ausencia de estos programas de formación a la empresa hospitalaria, según la investigación, le impacta en conflictos disfuncionales al interior de los equipos y en la calidad en el servicio; en las organizaciones educativas conflictos de los maestros con los padres de familia, mal manejo del control del grupo en el aula, y pobre participación en los proyectos especiales o de mejora de parte de los maestros, hay cierta apatía.

Al final del día, repercute en deserción académica, baja en los índices de titulación y le pega a la normativa de calidad o excelencia educativa, dijo el también subdirector administrativo. Lo más relevante es que le pega al clima laboral.

El rol del psicólogo en estas organizaciones, es de liderazgo para que sus competencias sean utilizadas para resolver este tipo de situaciones.

Actualmente los psicólogos que egresan de la Fapsi, cuentan con estas competencias con herramientas para incidir en el cambio de las personas y de las organizaciones.

Aguillón Ramírez es autor de cinco libros publicados por editoras de prestigio, ha publicado en revistas arbitradas e indexadas y ha dirigido un sin fin de tesis de grados y posgrado.

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