Personaje Universitario

Ruth Magdalena: guardiana del saber

De ocho a tres de la tarde, Ruth Magdalena Molina asiste a la Facultad de Psicología a cumplir con una importante misión: cuidar los estacionamientos, las instalaciones y la seguridad de los estudiantes.

Después de las tres, su misión es otra en esa facultad: debe atender pacientes y estudiar mucho al interior de sus aulas para en un año medio graduarse y hacer realidad su sueño que no es otro que volver a lado de su familia y mostrar su título.

Ruth Magdalena es miembro del equipo de seguridad que Rectoría ha destinado al campus de la salud, a velar por la seguridad de los universitarios que asisten a las facultades de Odontología, Nutrición, Psicología y Enfermería.

Pero también es alumna del séptimo semestre de Psicología, carrera que eligió mientras hacia sus recorridos por el campus y decidió que quería hacer algo más con su vida.

La muerte de su padre Paulino Molina hace diez años, la obligó buscar el progreso y a dejar de ser una operaria en una empresa maquiladora, para dedicarse a estudiar primero un curso de computación y luego la preparatoria.

La asignación de una casa de interés social a un miembro de su familia la hizo cambiar de domicilio mudándose de Monterrey a Ciudad Benito Juárez (Villa de Juárez).

Un buen día, una familiar le informó que había una oportunidad de trabajo en la Universidad Autónoma de Nuevo León y entonces su vida cambió.

Durante seis meses, dice, trabajó de elevadorista hasta que en un curso de capacitación conoció al coordinador de vigilancia del campus de la salud, quien la invitó a integrarse a su equipo, pues hacía falta una mujer.

Así en sus recorridos de vigilancia veía a los estudiantes de las distintas facultades y decidió que ella podía ser uno de ellos. Primero probó en Odontología, pero al ver que la carga académica no le daba oportunidad de seguir trabajando, decidió optar por Psicología pues le permitía un horario más flexible.

“Ahorita estoy en prácticas, ya tengo pacientes”, expresa.

Los primeros semestres su doble rol de estudiante y guardia de seguridad, llamó la atención de profesores y alumnos.

“Los profes me veían en el salón y me decían : ´yo a ti te conozco de algún lado’ y yo les decía que era guardia y entonces me recordaban”, comenta.

“Mis compañeros me ven y me dicen: ‘apoco eres guardia, mira que padre’ y luego me preguntan que como le hice para entrar y así “.

Debido al trabajo y al estudio, señala, se vio en la necesidad de rentar un departamento de estudiante cerca del campus y por lo tanto dejar de ver a su familia.

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Su meta es graduarse, que la Universidad le de una categoría de profesional e incursionar en el área de Recursos Humanos, pues quiere seguir trabajando en la UANL para seguir becada y poder continuar con una maestría en el área laboral.

Tiene –dice- dos años de vivir sola y aunque un día el ánimo decae el siguiente emerge y la vida le vuelve a sonreír.

“Mi recompensa sería terminar y volver a estar con mi familia”, expresa.

Extraña mucho a su mamá Hilaria de la Cruz y a su hermano Israel, pero encuentra alivio en el cariño de sus compañeros trabajadores de la FaPsi, a quienes también considera parte de su familia.

¿Usted conoce al Rector?

“Lo vi en la posada de diciembre, yo estaba en la mesa en el celular enviando un mensaje. De pronto llegó y se sentó a mi lado. Al parecer no le gusta que la gente se distraiga con el celular. Me dijo: ´Le van a salir callos en su dedo’ y ya deje el celular y las compañeras empezaron foto, foto.

“Pero es muy buena onda, es raza; a lo que se y lo que he escuchado es muy buena gente”, comenta.

Termina la entrevista, ella vuelve a la caseta a recibir reportes, a realizar trabajo administrativo.

Si se ofrece recorrerá el campus, así haga sol, llueva o el campus sea cubierto por el inclemente frío.

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