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Uno de cada cuatro ha sido víctima de Ciberfraude

+ Los afectados son estafados por correo electrónico o mensajes en redes sociales

+ Son infectados de virus espía de sitios porno y de chismes de famosos

+ Phishing y Spoofing a la alza

Un 24.4% de la población española (una de cada cuatro personas) reconoce haber sufrido una pérdida patrimonial, al ser víctima de ciberfraude, de acuerdo al investigador Fernando Miró Llinares.

Explicó que el ciberfraude es toda una variedad de conductas, en las cuales las redes telemáticas se convierten en instrumento esencial mediante el cual lograr un beneficio patrimonial ilícito, derivado de un perjuicio patrimonial a la víctima.

Los delincuentes acceden a claves o datos bancarios de tarjetas de crédito o cuentas de cheques, se hacen ventas en las que nunca se entrega el producto comprado, señala. o bien se logra la cooperación de internautas incautos a los que se les promete cantidades importantes de dinero a cambio de realizar transferencias.

El phishing (pesca de incautos) tiene múltiples modalidades y suele estar formado por tres componentes: el mensaje, la interacción y el robo.

“En la mayoría de las ocasiones se trata de un correo electrónico remitido por el delincuente, pero también puede ser un SMS, un mensaje en una red social o incluso en videojuegos con múltiples participantes”, expresa.

En cuanto a la interacción, dijo, se logra que la víctima siga un enlace a una URL insertada en un correo electrónico, y así proporcione información sensible. Para ello se hacen imitaciones de páginas web de empresas e instituciones bancarias para suplantar la identidad de éstas y generar una falsa seguridad en la víctima.

En algunos casos el delincuente utiliza la información para realizar el robo, pero generalmente la vende a terceros, indicó, generándose un mercado negro de información robada.

Los virus maliciosos, advirtió, generalmente vienen en archivos adjuntos que explotan las vulnerabilidades de los sistemas informáticos, logrando monitorizar la actividad del teclado y el ratón o la entradas en pantalla, son los llamados keyloggers o screenloggers, en las que el sujeto ni siquiera se da cuenta de que está enviando información, pues ya tiene en su equipo un troyano, es decir, un virus espía.

Los virus maliciosos generalemente, informó, se descargan (sin saber) de web relacionadas con pornografía o cotilleos sobre famosos; también cuando se descarga material protegido por derechos de autor.

Miró Llinares informó que el 45% de la población española reconoce haber recibido correos proponiéndoles algún tipo de favor o negocio económico sospechoso y un 43.6% ha recibido algún correo cuya identidad de quien lo enviaba era falsa.

“En cuanto a las infecciones de malaware, las cuales en la actualidad son admitidas unánimemente por la literatura como ataques de troyanos y backdoors, destinados a obtener información sensible para un posterior fraude o para conformar una cadena de spam, el 72.8% reconoce haberlas sufrido”, enfatiza.

El Profesor titular de Derecho Penal de la Universidad Miguel Hernández de Elche, advirtió que que con el desarrollo de la Web 2.0, que permite una vida social paralela en el ciberespacio en las redes sociales, ha traído como consecuencia que los crímenes en Internet ya no afecten esencialmente a lo patrimonial.

“Pueden hacerlo también sobre otros intereses más personales como la libertad sexual, el honor o la propia dignidad personal”, recalcó.

Para mayor información lea:

La respuesta penal al ciberfraude. Especial atención a la responsabilidad de los muleros. Fernando Miró Llinares. Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología.

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